MLOM

Hoy Mañana es Ayer

sábado, abril 24, 2010

Cuando no gusta, repugna.

Repentinamente: del miedo al dolor, del encanto a la aversión... Del deseo a la inapetencia; de una ilusión a la desesperanza... y así sucesivamente hasta concluir que fui una estúpida. Tres días ha... catártico y pasivo, cerrado en un hondo silencio de alcoba, raro a tiempo de verano.

(Eco de espanto en la hosquedad del patio)

...

Melancolía nocturna, que haya saciedad en nada. Respeto que no tiene por ello, del modo más impropio. Ira mortal... no me repara y tampoco me contiene. Dejar en seco, es así; supongo que habrá otro motivo esperando en el sueño del que nunca desperté.

"Otra vida"-he dicho, como si hubiera vuelto a nacer. O es que ya no nací... cómo podría escribir esto sin mi existencia... Es difícil distinguir una cosa de otra.

El estado ideal del dolor... no duele, necesariamente se ha ido, sin irse.

Duele pero aún lejos de lacerarme...

En torno a un pasado reciente, lastimó de modo que en el cuerpo era evidente y había también otros motivos.

"Cada vez es peor... siempre fue mejor el día anterior". Volver atrás está de locos; ahora no hay una idea tan específica de lo que sucedió y qué "siento". Tal vez pueda referirme a las cosas contrarias del inicio... puestas, una frente a otra y decir lo que ocurre mientras...

martes, abril 20, 2010

Azul

Es azul, tu pelo y el aroma del mar,
como cuando callo y respiras sin cesar,
es azul nuestro encuentro sensato en madrugada,
luego de tantas mañanas insípidas y azules
como tu cuerpo frágil en mis brazos titubeando.

Azul tu cara y tu risa inocente que habla de lo vano,
que me causa aversión lo mundano.

No olvides si lloro porque no es mi llanto,
y podría hacerte azul para amar eternamente,
lo impreciso se acaba aunque a veces no sea azul.

Este llanto no es mío,
te pinta y es azul para siempre en tus sentidos.

Ah sí, lloro porque la vida se acaba tan pronto como el amor,
y lloro porque no estarás conmigo hasta que el cielo deje de ser azul.

Ando y no encuentro tus pasos,
Justo cuando todo sale de control
si no es azul por mientras,
Idealizo que regresas si despierto
y me besas con sabor azul.

Dime qué es el amor sino azul disperso en dos corazones humanos.
La muerte del recuerdo en la memoria de un viejo.

Quiero perderte, no me olvides…
Tan pronto acabe en ti esa sensación de amarme hasta la muerte,
vivirás sabiendo que es tormento sin lo azul que te di.

Dicha y canto, mis pasiones enamoradizas de los sueños
que ocasionan el trastorno de estos pensamientos.

Casi puede terminar...

Azules son las horas que perdimos
sólo en un espectro que aparece y se marcha tras hacer el amor.
Deseo que no encuentres la calma cuando entiendas que te amaba.

¿Acaso ver no podrás ese color adorable del más hondo dolor?

Dos locos hedonistas

¿Quién sabe qué se esconde entre líneas?
Hoy es muy sobrio el pasado como huésped de mi mente,
pendiente de olvido, lejano de realizaciones tardías en presente.

Ese efecto de frustración subconsciente ya no me derrumba,
ya no me acontece, pero permanece ahí… intacto y para siempre.

Hay en mi mente un pensamiento pasivo,
una idea sugerente de futuro desconocido,
se apropia de mis sentidos ese sosiego
y el temor de aparecer en mañana.

Mañana que sea, mañana que fuera,
pregunta profana y tan llena de nada,
sólo quiero actuar correctamente,
que mis pasos sean buenos y firmes…
dar bien, hacerlo, tenerlo.

Pensar en después ahora es sorpresa,
escena estrafalaria de una historia que no es mía.

Personalidad encuentro aquí, allá…
ves, que estoy en muchas partes
pese a las apariencias más venideras y burdas.
Quiero encontrar una forma de ser feliz,
sin sentir miedo, sin omisión, ni recuerdos peligrosos
que amenazan con obsesionarme.

Estoy compitiendo con un símbolo que es mi imagen en deterioro,
algo de mí en ruinas, algo más rústico que mis facciones.
Ve mi cara: es decadencia y perversidad,
¿Acaso no es todo eso atrayente para la gente banal?

¿Acaso no viste eso en mis ojos, el día en mordías el polvo de mis pasos
sólo para que volteara a verte? Cuánta insistencia te hizo perseverar…
por qué lo hiciste, quiero saber, por qué accedí a tal embrollo…
tu voz… la recuerdo como si fuera música diferente,
en tono bajo, llamándome, rogando por tener algo mío.

He sido tan nefasta escribiendo y dando lectura al libro de mi vida.

Recuerdo tus palabras, porque ya no suceden en dolor actualizado,
sino a largo plazo que retrocede con tiempo,
sospecho sea cuestión de procesar y revertir la memoria
como si fuese un filme proyectado en mi cabeza,
que programa y destruye la historia vivida.

No es así como quiero que pase…
y que el tiempo deteriore los finales…
necesito tanto, tanto estar sola
y más mermar ese eco de un dolor habiente en suspenso.
Besar tu fantasma, decirle adiós para siempre.

No son, no son. No están, no hay nadie, menos tú.

Imposible es arrancar fragmentos de una historia hermosa,
por qué lo haría, dime si no es cierto que fue bello…
“fue”, he ahí la clave más profunda del problema.

Es ilógico, no tiene color, me llena de perturbaciones innecesarias.

Hace tanto que persigo el amor, el amor a mi misma,
todo va volviéndose pamplina…
eternamente estar en ti, como un deseo ambicioso y factible,
al igual que ver sol en día y luna en noche,
las nubes serían pasatiempos.

Ah si, ¿Pasa el tiempo en nosotros?
Quién quiere responderla, piénsalo,
estuve esperando que vinieras y dejáramos el mundo atrás…
olvidando todo “todo” amor, volver a comenzar,
cuántas cosas habrían cambiado,
cuánto hubiésemos prolongado el amor en hechos para ti y para mí…

Perderme en tu beso, fumar un cigarrillo
a petición del placer compulsivo.
Dos tontos hedonistas que ególatras son.
Sería un pacto: mi vida y la tuya en charolas de plata,
como alimento básico de todos los días.

Morder tu corazón, desangrar tus pasiones,
rasgar nuestro amor, herirnos con abrazos,
echar al aire una canción en gritos de distintos matices,
dar pauta a la imaginación y al fin: al principio nuevamente,
sí… brincar de este mundo a otro, quedarnos allá,
en un viaje sin retorno…
en una muerte perfecta…
en ese abismo donde mi paranoia acaba con la tuya…

Hablar, reír de terminación, poesías malhechas,
mediocre despertar, caída al cielo, fuera del encanto…
fantasías hechas verdad, verdad hecha polvo, polvo hecho nada,
nada hecha todo, y todo para que vinieras a mis brazos,
a aplazar mis sucios instintos suicidas,
río sin medida, enloquezco de ironía
al saberme tan sensata con mis declaraciones de amor y letargo.

Vehemente usé mi nombre
para suplir la manía de ensuciarme…
por fin otro nivel de comprensión…
he decaído a mis delirios más concurridos
de grandeza y sapiencia.

Genial como el defecto de mi imagen física;
eran dos curvas de espirales,
era un pincel y un cigarrillo en el cenicero cuadrangular,
era esa música inspiradora del silencio,
¡Oh, lo que he omitido para seguir ahí!

Deseo gritarlo y desaparecer
antes de que terminen de escuchar
sin comprender en su totalidad.

Ahora es tan fácil gozar de la expectativa más impersonal,
como contemplar el segundero de un reloj.
Qué tan específico es el continuo girar
de una manecilla sin vida, sin sentimientos,
qué tan placentero puede ser apaciguar una picazón en el cuerpo.

¿Cuánto trabajo te da pensar en mí?
¿Por qué ha de significar algo “algo”?
¿Acaso es nada?
¿Acaso balbucía mi nombre tu conciencia?

Dime por qué es tan exhaustiva una pregunta mal planteada…
por qué gira el mundo en torno a una mentira prolongada.
Por qué fue tan humillante descubrir que no somos el centro del universo,
ni el principio o el fin de la vida,
por qué no gira el mundo al revés, es decir,
por qué deja de girar si la gente no habla de ti.

Por qué hay cosas más relevantes que mi insomnio esta noche,
que el espresso de la tarde,
que haber despertado con vida,
que haber descubierto esas manchas de tinta roja.

Por qué sigo pensando en ti,
por qué hubo tanta tristeza en mi sueño…
Te amo, ¿Estás ahí?